THREE-YEAR RULE, ¿Y TÚ QUÉ OPINAS? (II)

Tras la buena aceptación que tuvo hace apenas 2 días la primera parte, ya están aquí las otras 3 diferentes opiniones sobre las «Three-Year Rule», norma que rige que un jugador deba esperar al menos 3 años tras su época de High School antes de poder presentarse al Draft de la NFL. Si en la primera parte del artículo contábamos con 3 cracks, este segundo post no iba a ser menos, ya que contamos con Axel Andrés (miembro del podcast Football Speech y fan de los Green Bay Packers), con Adrián Cea (fan de los Jaguars de Jacksonville en la NFL y de los Gators de Florida en College) y con Enrique (fan de Tennessee Titans en la NFL y de los Tennessee Volunteers, además de contar con un blog dedicado a los Vols).

¿En qué puesto podría haber salido Joey Bosa si pudiese haberse presentado en el NFL Draft 2015?

¿En qué puesto podría haber salido Joey Bosa si pudiese haberse presentado en el NFL Draft 2015?

¿Cuáles son sus opiniones de la “Three-Year Rule”?

Axel Andrés

La polémica sobre si los jugadores de college deberían quedarse tres años en la universidad antes de poderse presentar al draft va estrechamente ligada a la otra gran polémica del college football: ¿hay que pagar a los jugadores? Es que no se entiende una polémica sin la otra. Es imposible. Yo personalmente no tengo nada en contra de que los jugadores tengan que estarse en la universidad durante un cierto periodo de tiempo. Aunque sean deportistas, la educación es una parte muy importante en la vida de estos chavales, de hecho el football no deja de ser algo pasajero que tarde o temprano se va a acabar (para muchos de ellos será más bien temprano) y, en ese momento, los jugadores tienen que estar lo suficientemente formados como personas como para poder proseguir con sus vidas. Pero lo que es inconcebible es que la NCAA obligue a los jugadores a permanecer en la universidad en las condiciones en las que están.

Por supuesto que hay que partir de la base de que el deporte universitario es un deporte más puro, en que los jugadores juegan por defender la institución a la que pertenecen y no por dinero. Es un deporte más visceral que profesional y eso es lo que le hace especial. Pero no se puede pretender que los jugadores vean a lo lejos montonazos indecentes de dinero y que no puedan hacer absolutamente nada para conseguirlo, que lo único que pueden hacer es esperar pacientemente un mínimo de tres años. Especialmente teniendo en cuenta que son ellos quienes lo generan. ¿O quién si no hace posible que se vendan todas estas camisetas en la propia tienda online de la NCAA? Pues eso, los que semana tras semana, partido tras partido, se dejan la piel en el campo. ¿Y dónde va ese dinero que se recauda? Pues a los jugadores no. Eso por no hablar de la prohibición de vender sus propias camisetas o incluso sus propios autógrafos, algo que supone una infracción gravísima por alguna razón que escapa un poco a mi comprensión.

Un año más en época de Draft la polémica está servida con la «Three-Year Rule»

Y no sólo hay que tener en cuenta que todos los jugadores quieren este dinero, porque negar que cualquier persona quiere dinero (sea jugador universitario o sea cualquier otra cosa) es una tontería, hay que contar con que además muchos de estos jugadores puede que necesiten este dinero, ya sea para ellos o para su familia. O sea, que los jugadores saben que otros están ganando dinero gracias a su esfuerzo, que ellos no sólo no se llevan nada sino que por normativa no pueden y, además, tienen que esperarse un mínimo de tres años para poder cobrar un sueldo. Y todo por hacer exactamente lo mismo en un caso y otro: jugar al football. Una situación cruel y una situación insostenible a largo plazo. Por lo tanto, o se establece un sistema de remuneración para los jugadores, ya sea mediante sueldo o mediante sacar provecho de su propia marca como jugadores, o se suprime la obligación de permanecer tres años en college y se convierte en una elección para el jugador, que sea él quien decida si prefiere formarse o si prefiere ganar dinero.

O incluso poniendo el dinero en un segundo plano, si es que se puede. ¿Retener a un jugador tres años estancado en la universidad es lo mejor para un jugador que considera que la NFL es su lugar? Pues no. Para nada. De hecho estoy bastante harto de leer y/o escuchar al personal criticando la ética de trabajo de Jadeveon Clowney porque estuvo jugando relajadito en su última temporada en South Carolina. Tócate los pies. Clowney tuvo que aguantar un año más en college porque así lo decían las normas, rezando a cada momento para no caer lesionado y no joderse así su futuro en la NFL. Él ya no quería seguir en una competición en la que ya no le quedaba nada por demostrar, no tenía absolutamente nada que ganar y tenía mucho que perder, y su situación era especialmente crítica al tratarse de un jugador que presenció en directo como la carrera deportiva de Marcus Lattimore se iba al garete en una simple jugada de carrera. ¿Qué iba a pasar si se lesionaba de gravedad? Pues que sus sueños y sus millones se iban a desvanecer. ¿Le podéis culpar entonces por tomarse la temporada con esa tranquilidad? Yo no puedo hacer eso, y de hecho le comprendo perfectamente. Y Clowney es sólo un ejemplo, ¿qué pasaría si, por poner ejemplos al azar, Myles Garrett o Nick Chubb deciden que ya están listos para dar el salto a la NFL? ¿Tienen que seguir dándolo todo en su trabajo no remunerado? ¿Qué sentido tiene eso? Pues ninguno, de hecho lo lógico sería que cualquiera que esté en esa situación se reservara para asegurarse un puesto en la NFL. Y eso va en dirección opuesta a la calidad del producto que la NCAA pondría sobre el campo.

Nick Chubb (RB de Georgia Bulldogs) es uno de esos jugadores que ya parece preparado para la NFL tras solo haber jugado su año True Freshman en College

En cualquier caso, sea por los motivos que sea, lo único que está claro es que lo que no puede ser de ninguna de las maneras es que los auténticos protagonistas de este deporte sean el último mono a la hora de gestionar la competición. Sin los jugadores esto no es nada, y es muy triste que sean los que menos poder de decisión tienen. Si se les quiere dar la opción de irse a la NFL, que ellos decidan en cada momento si quieren marcharse o no. Y si no se les quiere dar la opción de largarse, que es algo a lo que ya he dicho que no me opongo totalmente, que se les dé opciones de poderse buscar la vida y hacer un poco más llevadera esta espera no deseada. Porque de lo que todo esto se trata, y lo que en el fondo queremos los aficionados, es ver a los jugadores jugar al máximo de sus posibilidades. Y eso, si no son felices, no lo van a hacer nunca.

Adrián Cea

Afrontando la semana del NFL Draft se valora la cotización de los jugadores en torno a talento, nivel e impacto que puedan ejercer en sus equipos desde el primer momento, habiendo equipos que miran a largo plazo y otros que necesitan sumar de forma inmediata. Casos de jugadores a los que recurrimos por su juventud o capacidad de evolucionar en su juego, teniendo en cuenta su paso por la NCAA. El football es un deporte que nos da la particularidad que, salvando un par de detalles al ojo inexperto del deporte, es igual en su formato college y profesional, haciendo que ese salto de amateurismo a la NFL a nivel de reglamentación sea casi desapercibido.

Entonces, con tan pocos cambios; ¿Por qué no acuden los mejores jugadores a edades más tempranas al NFL Draft? ¿Importa el «Three-Year Rule» en ver a los mejores talentos en la NFL al mismo tiempo? Para responder a estas preguntas voy a cambiar de disciplina deportiva y voy a comparar hechos del football y baloncesto.

Andrew Wiggins, quien jugó en Kansas y fue seleccionado con el Pick #1 del NBA Draft 2014, es un ejemplo de la multitud de jugadores de CBB en acogerse al "One&Done"

Andrew Wiggins, quien jugó en Kansas y fue seleccionado con el Pick #1 del NBA Draft 2014, es un ejemplo de la multitud de jugadores de CBB en acogerse al «One&Done»

Si bien, en el CFB tenemos que esperar tres cursos para ver a los talentos como profesionales, en el baloncesto está el caso opuesto, en el que con sólo un curso en la NCAA ya pueden dar el salto vía Draft a la NBA, el famoso «One&Done», que permite a los Freshmen del CBB salir de la universidad para ser profesional y pasar a ganar dinero. Pero esto en el football no lo vemos, ¿Por qué? Pues me atrevo a decir que es por cuestión de fundamentos. Si bien en el football NCAA y NFL no hay grandes diferencias, en el baloncesto NCAA y NBA es otra historia, con otras dimensiones para la pista de juego, partidos que cambian su minutaje y división de períodos, reglas defensivas, de faltas… Por eso, en este caso defiendo el salto al profesionalismo temprano, ya que a la mayor exposición de tiempo para adquirir experiencia favorece a los chicos a la comprensión de la liga y adaptación, y los más experimentados Seniors de la NCAA les cuesta adaptarse o no encuentran su lugar allí. En el football, esta diferencia de reglas no las encontramos tan pronunciadas, por eso, el tiempo en el CFB es vital para pulir técnicas individuales. Pongo como ejemplo enseñar a hacer mejores tackles a los Defensive Backs, porque un mal tackle como última pared para el atacante es la vida para el chico y el dinero para el equipo, porque si falla esa acción, en dos años puede ser desterrado de los rosters de las 32 franquicias y, posiblemente, sin futuro en su vida en la imagen más pesimista.

Los fundamentos en football son vitales, como en cualquier deporte, pero aquí se llevan a otro plano, llegando a salir muy en el fondo del NFL Draft jugadores poco talentosos físicamente pero de una base de football muy rica que, con el tiempo, los lleva a cotas inimaginables a primera revisión. ¿Hace falta que repasemos la 6ª ronda del 2000 o la 5ª ronda del 2011? Ahí creo que ya sabréis de lo que hablo, mientras que en baloncesto, para hallar casos semejantes debemos remontarnos a finales de los ’80 y primera mitad de los ’90, antes de la aceptación de los High School y Freshmen que hicieron grandes carreras y fueron Lottery Picks.

Enrique

Conviene hacer una precisión previa respecto a la elegibilidad de cara al Draft de la NFL. Como bien se menciona en esta serie de opiniones respecto a la “Three-Year Rule”, cualquier jugador que pretenda presentarse al Draft deberá esperar tres años desde su graduación en el instituto. Pero lo que este jugador haga durante esos tres años es reglamentariamente irrelevante. Esto es, da lo mismo que se gradúe en Harvard, que salte de universidad en universidad, que haga carrera en un JUCO, que trabaje de trampero en Wyoming o que se vaya de retiro espiritual a Utah. De todas formas, como bien es conocido, la gran mayoría opta por la vía universitaria, ya que una beca deportiva de Division I es la mejor opción para prepararse tanto física como técnicamente para el profesionalismo, más si hablamos de universidades de FBS. La CFL no es una opción, ya que el acceso vía Draft es aún más restrictivo que en la NFL, mientras que la preparación privada sólo se la pueden costear unos pocos.

Dicho esto, soy partidario de eliminar el trienio de espera post-instituto. Para quienes disponen del talento suficiente como para dar el salto al profesionalismo y no quieren estudiar, la universidad no es más que un lugar de larga espera de cuya estancia sólo le interesa el beneficio lúdico-deportivo que la beca conlleva. Tener durante tres años en una institución educativa a alguien a quien le disgusta estudiar es hacerle perder el tiempo. No así a la universidad, que se beneficia económicamente de las prestaciones en el terreno de juego de los estudiantes-deportistas. Los beneficios de entrenar en unas instalaciones de élite y con experimentados entrenadores son superados por la posibilidad de hacerlo como profesional, siendo por tanto remunerado por ello.

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¿Ir a la universidad prepara mejor para la vida como deportista profesional?

No nos equivoquemos: ir a la universidad no necesariamente prepara mejor para la vida como deportista profesional, y no ir no incapacita. ¿Acaso no hemos leído durante años historias de deportistas arruinados tras una prolífica carrera pese haber recibido una educación universitaria? La NFL, partiendo del programa NFL Player Engagement, estaría capacitada para preparar a deportistas a partir de 18 años para afrontar sus vidas como profesionales, sobretodo fuera del campo y gestionando su patrimonio. Por otro lado, la existencia de las «practice squads» hace poco necesaria la creación de una «liga de desarrollo» para curtir físicamente a los jóvenes que lo necesitaran.

En definitiva, quien quisiera saltar al profesionalismo nada más terminar su formación secundaria debería poder tener la opción de hacerlo, como sucede en MLB y NHL, y como sucedía hasta no hace mucho en la NBA antes de la instauración del absurdo «one-and-done», que esperemos pase a mejor vida en un futuro cercano.

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Acerca de Néstor ConTilde

Seguidor del College Football en general y de UCLA en particular. Simpatizante de Michigan, Maryland, Western Michigan, LSU, Texas... Hater de USC y Stanford entre otros muchos. Me puedes encontrar en la cuenta de twitter @NestorConTilde.
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